Pag.10 Entrevista a Julio Ramón Ribeyro.

–Claro. Por ejemplo, se pensó en cierto momento que todos los países se iba a a orientar al socialismo y, de pronto, a fines de la década de 1980, todo ese ideal terminó repentinamente. Es decir, todos los héroes, todos los mitos, todos los emblemas del socialismo fueron derribados de un momento a otro. Ver las estatuas de Lenin, que en determinada época eran consideradas sagradas, tiradas al suelo con cadena nadie lo iba a prever. Anoche, viendo un documental, observaba, cuando estalló la revolución rusa, cómo las estatuas del zar eran exactamente derribadas al piso como las estatuas de Lenin setenta años después. Aquel sueño del socialismo desapareció y volvemos a un periodo de predominio capitalista, liberal. Pero eso no me convence mucho, porque Mares puede regresar. De pronto, las estatuas de Lenin, desde los depósitos donde se encuentran tiradas, pueden volver a ser erigidas. Puede ser, es posible. Lo cual llegaría a corroborar lo que digo: que la historia no es lineal, que hay el eterno retorno.


Como decía Friedrich Nietzsche.


–Como decía Friedrich Nietzsche y como decían muchos filósofos antes. Entre los orientales, incluso entre los pueblos precolombinos, siempre ha habido cierta tendencia, cierta línea de pensamiento en creer que la historia no es linea sino circular.


¿Sigue considerando, como en el texto 12 de Prosas apátridas, que “la tentativa más coherente para rescatar los principios de este juego es probablemente el marxismo”?


–No, ya no, solo lo pensé en una época.