A la muerte
no le temas

Autor: Nicomedes Santa Cruz.




A la muerte no le temas aunque pase por la calle.
Sin la voluntad de Dios la muerte no mata a nadie.

Cierra los ojos y duerme pedazo del alma mía.
Deja que despunte el día y ya volverás a verme.

Mira que tienes tal fiebre que con tus manos me quemas
Es necesario que duermas sin pensar en el pasado.
Y mientras yo este a tu lado a la muerte no le temas.

Por piedad cierra los ojos y tendrás un dulce sueño.
Mira que siendo tu dueño te lo suplico de hinojo.

Mira que solo despojos quedan de tu lindo talle.
Deja que el sueño desmaye tu sufrimiento tan fuerte.
Y no pienses en la muerte aunque pase por la calle.

Por piedad los ojos cierra y duerme sólo un instante.
Que de verte agonizante todo mi cuerpo se aterra.

Mira que sobre la tierra sólo quedamos los dos.
Ni la muerte ni el adiós truncaran nuestro camino.
Pues no hay vida ni destino sin la voluntad de Dios.

Con tu nuevo despertar tendrá nueva brisa el viento.
Nueva luz el firmamento y nuevas aguas el mar.
Nuevo hacerse el trinar de los pájaros del valle.
Nuevo el sol que nos irradie nueva nuestra juventud.

Pues queriendo como tú la muerte no mata a nadie.
Pues queriendo como tú la muerte no mata a nadie.